
En España acaba de aparecer
Persona 4, el último juego de la saga
"Shin Megami Tensei" o
"Megaten" para los aficionados, de la
compañía Atlus.
La saga no se conoce mucho fuera de Japón, incluso contando con trece títulos de momento, repartidos entre las diferentes plataformas desde Nintendo a Playstation 2, y entre distintas subsagas, de las que Persona es una de ellas.
Casi todos los juegos siguen el patrón habitual de "rol japonés", es decir: mamporros por turnos. Los que hayan jugado a cualquier Final Fantasy saben a lo que me refiero. Primero sacude uno, y luego otro. La historia se va contando en escenas intermedias entre combate y combate. Aquí, la diferencia radica en la ambientación.
Partimos del presente, en un japón actual, o en algunos casos, pseudo-futurista, donde los demonios y espíritus de la mitología japonesa van apareciendo a oleadas, tanto enemigos como aliados. Al mezclar el caracter japonés actual con la cultura japonesa tan tradicional se produce un choque de estilos que quizás es lo más interesante de esta saga. Barrios totalmente reconocibles, como Shibuya o Akihabara se mezclan con mundos fantásticos, pero no esperes los clásicos mundos infernales. Ni cavernas ni fuego. Aquí los fantasmas pasean por infinitos pasillos solitarios, iluminados por luz de hospital y paredes de Cyberdine.
Quizás lo malo de estos juegos sea que son muy largos y difíciles, muy del gusto japonés, ya que aquí no tenemos tanta paciencia para aguantar 15 combates seguidos sin poder avanzar. Solo después del esfuerzo, el juego te recompensa con largas y preciosas escenas de video. Solo han llegado cuatro títulos: "Devil Summoner", "Lucipher's Call" y "Digital Devil Saga" uno y dos, y ninguno de los cuatro ha vendido como para estar contentos. Sin embargo, cualquiera de los juegos puede crear legión de seguidores.
Por otra parte, hay que mencionar el excelente arte conceptual del artista y diseñador principal de la mayoria de los
"Megaten",
Kazuma Kaneko. Su labor ha sido decisiva.
Es capaz de pasar de la cotidianeidad del café y croissant al más asfixiante apocalipsis. En la subsaga "Digital Devil Saga" la presencia de los diablos se establece con colores fríos en vez de cálidos. En "Devil Summoner", adopta un estilo de anime retro y tecnología steampunk (esa a base de juntar cafeteras y crear ingenios enormes, como la araña de Wild Wild West). En el juego, los gráficos sientan las bases de lo que debe ser un buen cell shading en pantalla, y siguen en detalle el excelente arte conceptual del artista.
En definitiva, una saga que se ha cuidado mucho en lo visual y que, al menos en Japón, pudo mirar de tú a tú al omnipresente Final Fantasy.
Compañía Perfecta
zoiloland